
Hay quienes intentamos descansar en fiestas como ésta y disfrutar junto a nuestras familias (en su más amplio sentido) pateando los mercados, comiéndonos los turrones y los mazapanes, viendo el sorteo de la lotería o recordando a las que ya no están. Pero hay personas que junto a sus familias (en el sentido más restrictivo y esencialista) se van el penúltimo día del año a manifestarse por las gélidas calles de Madrid en contra de las nuestras (familias, me refiero).
Podría generarme ira o rabia, pero simplemente me produce pena. Mientras ellos estén mañana en la calle haciendo ostentación de su odio, su rabia y su agresividad, yo estaré con mi familia en un contexto bien diferente. En mi familia hay mucho cariño, respeto, libertad, amor, para mi las reuniones de estos días son momentos de diversión con mi mujer, mi padre, mis hermanos, mis tíos, mis primos, mis amigas/os, mi suegra y mi suegro, porque somos una gran familia muy unida y que se quiere muchísimo.
Aún no entiendo muy bien en contra de qué parte de mi familia está el foro de la familia, el PP y la jerarquía católica. Yo les recomendaría que todo ese odio lo conviertan en amor y lo reviertan a sus familias en un espacio de calor y alegría para terminar este año brindando para que el año que viene todas las personas convivamos en esta sociedad en plena igualdad independientemente de su orientación sexual, su cultura, su lengua, su color de piel o su clase social.
Menudo mensaje navideño les están enseñando a sus hijas e hijos.
Otra cosa que no entiendo es como el señor Rouco Varela convoca una manifestación como esta defendiendo un modelo de familia que su propia institución no le deja a él desarrollar.
En fin, que el humor que no decaiga.