lunes, 6 de julio de 2009

Mónica, Verónica y Lluna




Este domingo salió en El Mundo la noticia del embarazo de Mónica y Vero. Ellas serán las primeras en España que tengan una hija que será biológicamente de las dos, una es la madre gestante y la otra la genética.

Hace unos días contactó conmigo Paco Rego, el periodista que ha hecho el artículo pidiéndome el contacto de ellas e información legal que no tenía, lo cierto es que no tenía mucha idea de cómo estaba el tema y, a lo largo de estos días me ha llamado para resolver dudas que tenía. En varias ocasiones le dije que no estaba todo resuelto, que había un dictamen de la comisión de reproducción asistida del Ministerio de Sanidad no vinculante que no servía para nada. Sólo es una declaración de intenciones. Esperaba que en ese sentido fuera más riguroso. Incluso me llamó el viernes por la tarde por si quería aportar "algo más" al artículo y le volví a repetir lo mismo. El resultado ha sido un artículo muy rosa, que da la sensación de que todo esta está resuelto y que no se producen más casos porque las mujeres lesbianas aún no lo saben. Y esa no es la realidad en absoluto. Es un proceso increiblemente caro que se realiza con una agresión al cuerpo de ambas por lo que, en el caso de no haber una patología en la madre gestante es más recomendable seguir con el protocolo habitual que son una IAD o una FIV.
Reconozco que cuando leí el artículo me invadió una rabia tremenda pero así son los medios de comunicación y los periodistas, les interesa lo que les interesa, el morbo y ser los primeros desde el sensacionalismo. Totalmente invisible el trabajo que hemos realizado y seguimos realizando desde Lambda y la FELGTB resolviendo este tema. Es duro reconocerlo pero este señor me ha engañado vilmente. Al margen de esto, importantísima la visibilidad de ellas, dos lesbianas portada del domingo y estupendas con ese barrigón de siete semanas, en nada Lluna ya estará aquí.

Aquí va el artículo y el primer post en el que hablé de ellas en mi blog http://luisanotario.blogspot.com/2008/01/vernica-y-mnica.html.


Mónica y Verónica están de mudanza. Acaban de embalar con mimo la cuna y han guardado los jabones y los geles de Nenuco en dos amplios bolsos de mano. Sólo les falta plegar el carrito de paseo -"nos costó dar con el truco"- y llenar la maleta con la minúscula ropa, casi toda de vivos tonos rosa, que aguarda apilada en perfecto orden sobre la mesa de cristal del comedor.
-¿Habéis elegido ya el nombre?
-Se llamará Lluna..., como llaman a la Luna en valenciano.
Y dicho esto, la primeriza Mónica se levanta del sofá y se lleva las dos manos al vientre. Lo hace casi sin darse cuenta. Como guiada por un instinto que le puede. Lleva en sus entrañas a una niña de ocho meses y dos kilos y medio de peso. Un sueño. Y un proyecto de vida largamente meditado en pareja. "Yo tuve siempre presente, mucho antes de conocer a Vero, que quería ser madre...", dice Mónica con voz cansada. "Y mira, mi hora, por fin, ha llegado".
A sus 38 años, Mónica no se encuentra sola en el decisivo trance. A su lado, como una sombra, está Verónica, de 31, su esposa desde hace tres años, quien no le quita ojo mientras ella pasea despacio por el salón del coqueto dúplex que el matrimonio ha construido en lo alto de un edificio centenario situado a poca distancia de la Malvarosa, la playa valenciana donde las futuras madres lesbianas acostumbran a refugiarse en los atardeceres.
"Entre las dos hemos logrado crear algo muy nuestro, fruto de nuestro propios cuerpos", tercia Vero, "una hija en la que yo jamás había pensado y que desde hace nueve meses es la razón principal de nuestras vidas...".
Viéndolas de frente, cara a cara, escuchando sus razones vitales, nadie diría de primeras que estas dos valencianas -Mónica, vigilante jurado en paro; y Vero, empleada en una multinacional de componentes eléctricos- están a punto de hacer historia. Por primera vez en España dos mujeres se han unido para concebir un hijo: una pone el óvulo y la otra aporta el útero. El primero se insemina con el esperma anónimo obtenido de un banco de semen y el embrión resultante se transfiere a la matriz de la otra pareja, que llevará adelante la gestación y el parto. De la esencia de las dos nacerá Lluna. Un caso único que echará por tierra el ancestral dicho de que madre no hay más que una. La niña Lluna tendrá dos: una madre biológica y otra gestacional. Y según las previsiones el alumbramiento se producirá entre la última semana de julio y la primera de agosto.
-Estaré atenta al cambio de luna. Dicen que influye.
-¿En qué hospital dará a luz?
-Iré a un centro donde tú eliges la manera de parir. Lo que el cuerpo me pida. Llegada la hora, no me importaría parir con dolor.
Demanda creciente
Vero y Mónica son las pioneras, pero siguiendo su estela hay ya una decena de parejas de lesbianas casadas -seis de ellas embarazadas y las restantes en fase de estudio clínico- que ya han optado por seguir el método ROPA, acrónimo de Recepción de Óvulos de la Pareja, para convertirse en madres. Eso sí, siempre que la pareja esté dispuesta a pagar los 4.000 euros que cuesta el proceso. En realidad consiste en una fecundación in vitro de las muchas que se realizan a diario en las 155 clínicas de reproducción que hay repartidas por las 17 comunidades. Nada, pues, médicamente nuevo, aunque socialmente representa una revolución.
"Todavía no es un método muy conocido", señala la doctora Elena Pau, directora científica de Reproducción de la clínica Quirón de Valencia, responsable del milagro de Mónica y Vero, "pero a medida que las parejas en tratamiento lo vayan difundiendo, la técnica se extenderá. En Murcia tengo otra pareja de mujeres embarazada. Y estoy convencida de que este método, por sus ventajas, no tardará mucho en convertirse en una práctica habitual".