viernes, 2 de enero de 2015

Una fallera en el armario.

El miércoles estábamos mi chica y yo en una tasca del barrio de El Carmen tomando unas tapas cuando nos dimos cuenta de que la mujer que estaba sentada justo enfrente no paraba de mirarnos. Empezamos a barajar distintas posibilidades sobre el asedio visual que estábamos sufriendo, y lo primero que pensamos, como no, es que nos miraba porque éramos lesbianas. Es una sensación que las parejas del mismo sexo sufrimos continuamente, y es esa de que alguien en algún lugar te está mirando. 

Después de pensar que quizás es que nos conocía a alguna de las dos, o que nos pareceríamos a alguien, no le dimos importancia y seguimos comiendo entre miradas cómplices, roces, besos y caricias. 

Finalmente, vencida por la curiosidad y la duda, me dijo: "perdona, tu fuiste fallera mayor de Isaac Peral, verdad? Soy Amparo y fui fallera mayor de la falla Espartero el mismo año que tú". Me quedé estupefacta, la verdad, porque hacía años que nadie me recordaba que algún día fui fallera. Una etapa de mi vida en la que tenía que fingir ser otra persona, en la que no podía compartir con nadie quién era, qué era, ni con quién quería estar, unos años entre mi infancia, adolescencia y juventud en la que yo sí tuve que vivir y emocionarme con los amores y desamores de mis amigas y amigos de la falla, mientras yo pasaba los años en silencio. 

Fui fallera desde los 10 años hasta ni me acuerdo. Mis padres fueron casaleros muchos años, mi hermano secretario de la falla, yo fallera mayor, incluso casi llegué a ser de la corte de honor de la fallera mayor de Valencia, mi otro hermano presidente infantil. Llegué a recibir el Bunyol d'Or i Fulles de Llorer. Fallera de las de verdad, sí, pero en el armario.

Viví un punto de inflexión importante en mi vida, porque era consciente que o la vivía plenamente, sin vivir una doble vida, ni mentiras o no sería feliz, y una de las facetas de las que debía prescindir era de ser fallera porque pensé que no podría compatibilizar ambas cosas. Me di de baja y me asocié a Lambda. 

Por la experiencia que yo misma viví, pasé muchos años pensando que una mujer lesbiana y progresista no podía ser fallera y disfrutarlo, pero hoy afortunadamente no es así. Espero que no sea así!! 

Gracias a acciones y campañas como las que ha hecho Lambda en alianza con la Junta Central Fallera y la colaboración de muchas asociaciones falleras, así como la complicidad de muchas falleras y falleros respetuosos con la diversidad, el mundo fallero es más LGTBfriendly. Algunos ejemplos son los conjuntos de ninots que visibilizan en positivo la realidad LGTB o la censura, cada vez mayor, del cántico "Maricón el que no bote". 
Vivimos otra realidad, una sociedad más abierta y respetuosa a la que cada vez le hacen menos gracia los típicos ninots "mariquitas" ofensivos que tantas décadas han formado parte de ese ingenio y gracia tan tradicional en las fallas. 

En mi época fallera metí en el armario mi ser lesbiana, y luego metí en el armario mi ser fallera, pero es posible conjugar y compatibilizar ambas cosas porque el mundo fallero no es propiedad de ninguna ideología y debemos caber todas y todos. Yo seguiré luchando para que así sea y que cualquier chica lesbiana, bisexual o transexual, o cualquier chico gay, bisexual o transexual se puedan expresar como son sin sufrir ningún tipo de rechazo ni discriminación.

Gracias Amparo por inspirar esta entrada.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy fallera, también de las de verdad y lesbiana y madre. Y nunca he estado en ningún armario, ni en la falla ni en la vida. Hace un par de años conseguí que mi mujer se hiciera fallera, es gallega y no hay manera que entienda las fallas, mis 2 peques falleras no, fallerisimas y nadie nunca nos ha hecho sentir mal (por detrás imagino que habrá de todo). Imagino que depende del entorno y de la normalidad que tu le imprimas

Luisa Notario dijo...

Claro, totalmente de acuerdo, y es justamente el sentido que tiene esta entrada.
Lo que yo cuento ocurrió hace años, en un momento de mi vida en el que yo estaba dentro del armario y en un contexto social y legal que no es el actual. Por eso termino diciendo que es posible conjugar y compatibilizar ambas situaciones.
Gracias por comentar. Saludos. ;)

Anónimo dijo...

Luisa, ¿de verdad estabas tan metida en el armario? Pues, chica, yo no te conocí así!!!